lunes, 14 de septiembre de 2015

Rodulfo González. JUAN RAMÓN JIMÉNEZ EN LA PRENSA VENEZOLANA

TRIGO DEL BUEN COSTAL
R.A.

 H

a sido dado el Premio Nobel a Juan Ramón Jiménez. El galardón quizá nunca fue concedido en literatura con mayor acierto. De su poesía, el más alto elogio, es que, como excepción confirma la creencia, no recordamos, si de Valencia o Lugones, que la lírica occidental nunca alcanzó la finura, la delicadeza de Oriente. Las traducciones de los poetas chinos e hindúes dicen la justeza de la observación. Juan Ramón Jiménez, en nuestro pensar puede figurar sin desdoro entre los pares de Li Tai Pe. Nada agregamos en justificación de nuestro aserto. ¿Qué podía decir nuestra torpe prosa, que no fuera pálido y desvaído al lado del sentimiento de los fragmentos de la obra del insigne español que llena esta página, que hoy merece ciertamente su título, “Trigo del Buen Costal”?
      A quien tanto merece, le llega uno de los reconocimientos más preciados a cuantos se ocupan de arte y ciencias, en una hora infausta: la esposa, amante colaboradora en su obra, y compañera fidelísima en el exilio voluntario del poeta, agoniza en este día. Son inescrutables los designios del Azar; refugiemos en esto la esperanza, de que una injusticia más de lo inconocible, y en esta hora que tan alto tributo paga a lo artificial no hiera en los que Dios dota con igual exquisita sensibilidad, el impulso para expresar lo bello en la forma natural y pura de la verdadera originalidad.







(Diario de Occidente, Maracaibo, 28-10-56, p. 5).






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