lunes, 14 de septiembre de 2015

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ DE NUEVO

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ DE NUEVO

E
n reciente carta enviada al Director de la revista literaria Índice, de Madrid, Juan Ramón Jiménez, insurge, otra vez, en grave acusación poética... contra la llamada “generación del 25” o “generación de la Dictadura”, emplazando sus baterías contra los poetas Guillén y Salinas, este último muerto hace poco.
         El poeta de “Platero y yo” hace recuerdo de una conferencia dictada en 1936 en Puerto Rico y Cuba, “Crisis del Espíritu en la poesía Española Contemporánea”, (aludida por Índice en el Nº 62) y confirma su viejo juicio, en el mismo tono áspero y agresivo: “De Guillén y Salinas sigo pensando y diciendo lo mismo que cuando escribí la conferencia; y peor, esto es, que la escritura de Guillén es didáctica y más cada vez, aún en sus supuestas “humanidades existencialistas”, hasta llegar al manicomio actual de ripio en masa; y que Salinas, ingenio en salsa del eiffelismo; labia, falsete y cornete, acabó la suya con un Cero de estampida final”.
         Un poco injusto, don Juan Ramón; nada bondadoso; bastante personalista; lejos del espíritu cristiano y poético en la comprensión.
         Al final de su carta tiene otra apreciación, esta vez favorable a dos poetas del mismo grupo, éstos si residentes en España: “Pero a Gerardo Diego y Dámaso Alonso –dice-, que en estos diecisiete años transcurridos han tomado rumbos muy diferentes a los de entonces, yo no podría seguir sumándolos a Salinas y Guillén”.
         La contradicción salta a la vista. Y la fobia personalista también.







(Papel Literario de El Nacional, 4-2-54, p. 6).

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