JUAN RAMÓN JIMÉNEZ DE NUEVO
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reciente carta enviada al Director de la revista literaria Índice, de Madrid, Juan Ramón Jiménez, insurge, otra vez, en grave
acusación poética... contra la llamada “generación del 25” o “generación de la Dictadura ”, emplazando
sus baterías contra los poetas Guillén y Salinas, este último muerto hace poco.
El poeta de “Platero y yo” hace
recuerdo de una conferencia dictada en 1936 en Puerto Rico y Cuba, “Crisis del
Espíritu en la poesía Española Contemporánea”, (aludida por Índice en el Nº 62) y confirma su viejo
juicio, en el mismo tono áspero y agresivo: “De Guillén y Salinas sigo pensando
y diciendo lo mismo que cuando escribí la conferencia; y peor, esto es, que la
escritura de Guillén es didáctica y más cada vez, aún en sus supuestas
“humanidades existencialistas”, hasta llegar al manicomio actual de ripio en
masa; y que Salinas, ingenio en salsa del eiffelismo; labia, falsete y cornete,
acabó la suya con un Cero de estampida final”.
Un poco injusto, don Juan Ramón; nada
bondadoso; bastante personalista; lejos del espíritu cristiano y poético en la
comprensión.
Al final de su carta tiene otra
apreciación, esta vez favorable a dos poetas del mismo grupo, éstos si
residentes en España: “Pero a Gerardo Diego y Dámaso Alonso –dice-, que en
estos diecisiete años transcurridos han tomado rumbos muy diferentes a los de
entonces, yo no podría seguir sumándolos a Salinas y Guillén”.
La contradicción salta a la vista. Y la
fobia personalista también.
(Papel Literario de El Nacional, 4-2-54,
p. 6).
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