OTEANDO LA CIUDAD
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ,
EL POETA DE REALIDADES INTERIORES
Jesús Hernández Chapellín
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E
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n este año el Premio Nobel, tan
codiciado quizá por algunos de los que tienen derecho a desearlo, ha caído en
uno de los literatos de más renombre en el mundo de las Letras Hispanas.
La noticia lo agarró materialmente
de sorpresa, no se lo esperaba, ni siquiera lo sospechaba; así suelen ser los
que de verdad valen: nunca piensan en alturas. Mas cuando el ascenso, sin ellos
querer, los coloca en el pináculo, no de la fama porque ya la tienen; pero sí
de la gloria, les acontece lo que a Juan Ramón Jiménez quien paladinamente
manifestó su sorpresa y con lágrimas que mojaron sus mejillas manifestó la
sorpresa... de aquella noticia.
Nació
Juan Ramón Jiménez, en Huelva (España), en 1881. Hizo estudios con los Padres
Jesuitas de donde pasó a la
Universidad de Sevilla.
La
fina traductora de Rabindranath Togoare (sic) a quien conoció en Nueva York,
por el año de 1917, formó con él un hogar. Así se unía por designios
providenciales dos almas afines en delicadeza y profundidad de conceptos.
Jiménez,
es llamado “el poeta del crepúsculo, de la palabra suave, del pensamiento
recóndito y profundo”, También de él se ha dicho que “su destino de poeta es,
en la actualidad, el ejemplo más puro que puede ofrecer España”.
Para
1900, aparece su primera obra “ALMAS DE VIOLETA”. Desde esa fecha su producción
literaria es de tal magnitud que ha enriquecido las Letras con más de treinta
volúmenes de Poesías.
Estrella
Gutiérrez lo ubica entre los mejores poetas españoles de todos los tiempos.
Federico de Onís dice de su poesía “libre de elementos no poéticos es una
lección de permanente belleza y gracia”. “Una poesía de la que están ausentes
las ideas y las realidades exteriores, y que es toda, como la de los místicos
expresión en palabra de puras e inefables realidades interiores”.
De
las obras que escribió Juan Ramón Jiménez entre los años de 1900 a 1917 ha dicho Valbuena Prat
que hay en “ellas una nota predominante musical, unida a un sentimiento
refinidamente (sic)
melancólico y a elementos visuales
de color impresionista”.
SUS OBRAS MÁS IMPORTANTES
“Almas
de Violetas” (sic), “Rimas”, “Arias Tristes”, “Jardines Lejanos”, “Elegías
Puras”, “Elegías Intermedias”, “Baladas de Primavera”, “Piedra y Cielo”,
“Eternidades”, “Ninfeas”, “Sucesión”, “Laberinto”, “Pastorales”, “Melancolía”.
Una
de las obras que más renombre le ha dado es “PLATERO Y YO” o “la elegía de
Andalucía”, como alguien la ha llamado. Es obra llena de poesía y en donde han
quedado prisioneros, en inefables estampas, sus recuerdos de niño, unidas al de
un burrito, que da título a la obra.
Vamos
a transcribir dos trabajos de Juan Ramón Jiménez donde aparecen de cuerpo
entero sus delicados sentimientos y sublimes ideas que es la tónica del que,
sin sospecharlo siquiera, ha ganado el Premio Nobel de Literatura 1.956.
TRISTEZA DULCE DEL CAMPO
Tristeza dulce del campo.
La tarde viene
cayendo,
de las praderas segadas,
llega un suave
olor a heno.
Los pinares se
han dormido.
Sobre la
colina, el cielo
es tiernamente
violeta.
Canta un
ruiseñor despierto.
Vengo detrás de
una copla
que había por
el sendero.
copla de llanto
aromada
con el olor de
este tiempo;
copla que iba
llorando
no sé qué
cariño muerto,
de otras tardes
de setiembre
que olieron también a heno.
CANCIÓN DE INVIERNO
Cantan, cantan.
¿Dondé cantan los
pájaros que cantan?
Ha llovido. Aún las
ramas
están sin hojas
nuevas. Cantan, cantan
los pájaros. ¿En
dónde cantan
los pájaros que
cantan?
No tengo pájaros en
jaulas.
No hay niños que
los vendan. Cantan.
El valle está muy
lejos. Nada...
Yo no sé dónde
cantan
los pájaros
–cantan, cantan-,
los pájaros que
cantan.
ARTE MENOR
Lo que Vos queráis, Señor,
sea lo que Vos
queráis........................
Si queréis que,
entre las rosas,
ría hacia los
matinales
resplandores de
vida,
sea lo que Vos
queráis.........................
Si queréis que,
entre los cardos,
Sangre hacia los
insondables...............
sombras de la noche
eterna,
sea lo que Vos
queráis..........................
Gracias si queréis
cegarme,
gracias por todo y
por nada,
sea lo que Vos queráis.
Lo que Vos queráis,
Señor,
sea lo que Vos
queráis.
(La
Religión , 27-10-56, p. 56).
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