lunes, 14 de septiembre de 2015

“PLATERO Y YO”

“PLATERO Y YO”
                     Manuel Trujillo

P

ara mí, Juan Ramón es una sola obra, aunque hoy, con meses y años de espesa tormenta intelectual, y opinando en frío, es necesario reconocer su aliento y su firmeza creativa en otras producciones.
         En efecto: a Juan Ramón lo siento en “Platero y yo”. Yo creo que hay algo de esa melancolía y de esa añoranza por los primeros años de vida. Creo, también, que sentir a “Platero y yo” es sentir algo muy tierno y maravilloso que se ha perdido para siempre. No debería decirlo así: para siempre no. Y la prueba esta aquí, en esta misma remozación. Por allá, por algún rincón de la conciencia, están las hermosas páginas. Y alguna lágrima (aunque ahora, a estas alturas, hablar de lágrimas sea cursi) se encuentra escondida en el pasado, como acento indudable de un sentimentalismo puro, sin dobleces, sin vueltas.
            No hay que negarlo. “Platero y yo” me conmovió profundamente en mis años de infancia. Amé aquel animalillo, soñé con sus largas orejas, le miré muchas veces asomarse a la ventana de la imaginación. Juan Ramón me dio esto, le dio eso a miles y miles de niños: Es eso: que le den a uno algo, que exista alguien que nos entregue algo. Ello se agradece, ello se respeta, ello se idealiza. Y es por ello que hoy, cuando a Juan Ramón se le da el Premio Nobel, una propia y personalísima satisfacción nos reúne a todos aquellos que, de niños, vivimos con “Platero y yo”.
         Por otra parte, es como se pudiéramos devolver algo de lo dado al propio Juan Ramón. Como si ahora, tan lejos y tan distantes de aquel 98 español que lo juntó en generación a figuras positivas como Unamuno, los Machado, Ortega, regresáramos diciendo:
            -Gracias, Juan Ramón. Gracias en nombre de nosotros y en nombre de todos los niños que nacerán para “Platero y yo”. Gracias, Juan Ramón, por entregarnos algo que ha valido la pena. Gracias, Juan Ramón. Y aquí tienes el Premio Nobel, que es lo mejor con lo cual tratamos de agradecerte todo lo que tú nos has entregado. Gracias, Juan Ramón, hombre generoso, talento limpio, sincera bondad. Gracias, Juan Ramón, por ese instante que has podido establecer en nuestra conciencia, por siempre, hasta el último niño de la tierra. Gracias, Juan Ramón, gracias.

(Últimas Noticias, 27-10-56, p. 6).



No hay comentarios:

Publicar un comentario