lunes, 14 de septiembre de 2015

MURIÓ AYER JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

MURIÓ AYER
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ


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AN JUAN, Puerto Rico, mayo 29.- (AP). Juan Ramón Jiménez, el famoso poeta, falleció hoy. Juan Ramón Jiménez, que obtuvo el Premio Nobel de Literatura por su poema “Platero y Yo”, espiró a las 4 de la mañana de hoy.
         A los setenta y seis años de edad y a los veintidós de exilio, ha muerto el poeta Juan Ramón Jiménez. Lo que esta muerte supone como fecha de luto para la literatura de lengua española y para las letras universales, es más de lo que  puede decirse en una síntesis periodística de condolencia. El glorioso autor de Platero y yo, ocupaba desde la muerte de Antonio Machado un cierto rectorado de la poesía hispanoamericana que ambos, Machado y él, habían heredado el día que desapareció Rubén Darío. Cuando en 1956 se otorga a Juan Ramón Jiménez el Premio Nobel de Literatura, más que una distinción suponía la confirmación oficial de una celebridad y de un prestigio de amplitud universal que el poeta había conquistado ya a lo largo de no menos de cincuenta años de incansable y fervoroso quehacer lírico.

Vida propiamente sin biografía, ya que la dedicación a la obra descartó todo bullicio episódico y anecdótico, esta existencia a cuyo fin asistimos hoy estuvo compuesta por veinte años de infancia y de juventud en la Andalucía natal –nacimiento en Moguer, primeros estudios en Puerto de Santa María, Universidad de Sevilla-; treinta y tantos años en Madrid, desde los días modernistas de principios de siglo hasta que en 1936 las tropas moras y la Legión Cóndor alemana al servicio de Franco cercan por tierra y cielo la capital republicana de España, y, finalmente, veintidós años de destierro, principalmente en Puerto Rico, que el propio poeta bautizó como “la Isla de la Simpatía Humana”.
A su muerte, Juan Ramón Jiménez deja como legado una vasta obra que acaso sobrepasa la cantidad de cincuenta libros. En esta obra está toda la Estética juanramoniana, hecha de culto a la Belleza, y toda su Filosofía, hecha de exaltación del Amor. Profundamente intelectual, elaborador paciente y exigente de cada palabra y de cada verso, su poesía toda  estuvo siempre empapada de humanidad, de puro y ancho amor a los hombres dentro de las más rigurosas exigencias líricas.
Ha muerto Juan Ramón Jiménez en el destierro, subrayando así, como anteriormente lo hicieran Antonio Machado y Manuel de Falla, el infranqueable abismo que media entre la España espiritual y popular y la dictadura cuyo fin, cercano a estas horas, Juan Ramón no alcanzó a presenciar.
En el momento de expirar Juan Ramón Jiménez había varias personas en la habitación o en la próxima. Entre ellas  estaba su único pariente en Puerto Rico, su sobrino Francisco Hernández Pinzón.
También presente estaba el canciller de la Universidad Jaime Benítez y su esposa. Su secretario y dos enfermeras y otros dos médicos, también estaban allí.
El Dr. Sabater manifestó que Juan Ramón, nunca, en realidad habló. Ayer por la tarde sólo murmuró, pero agregó que falleció pacíficamente.
Hernández Pinzón dijo que los planes son de sepultar el cadáver en Moguer, España, pero añadió que se sabrá eso definitivamente más adelante.
Los restos de Juan Ramón serán llevados a la Universidad esta tarde, donde serán expuestos en capilla ardiente en la sala de la biblioteca exclusivamente reservada a sus obras y a su colección de libros raros que había donado a la Universidad.
Juan Ramón contrajo neumonía el pasado viernes en la casa donde residía fuera de Bayamon, a 16 kilómetros de San Juan. El domingo fue llevado al hospital de Santurce. La casa donde vivía en Bayamon se halla cerca del cementerio donde estaba sepultada su esposa. El epitafio dice: ”Zenobia y Juan Ramón”.
En una ocasión dijo que todo el honor del Premio Nobel lo debía a su esposa, “quien ha sido la inspiración de la mayor parte de mi obra”.
Juan Ramón Jiménez, que había nacido en España, tenía 76 años de edad. El Premio Nobel le fue concedido en 1956. Su deceso se produjo en el hospital donde había sido internado.
Juan Ramón había vivido en aislamiento virtual desde el fallecimiento de su esposa, sólo tres días antes de haber recibido el Premio Nobel. La causa de su muerte no se dio a conocer, pero ha estado en mal estado de salud por largo tiempo y los amigos dijeron que el deceso de su señora, de cáncer, abatió su espíritu.

Más conocido por su poema “Platero y Yo”, salió de España en 1936 durante la guerra civil. Desde entonces vivió en todos los países del hemisferio occidental, incluso los Estados Unidos.
Vino a San Juan en 1951, como profesor visitante en la Facultad de Humanidades de la Universidad. Editó la sección literaria del diario de la Universidad y aconsejó a los estudiantes que se interesaban en escribir.
En 1954 adquirió una casa en Sevilla, España, con la intención de volver a su tierra nativa, pero su esposa, Zenobia, se enfermó. Ella también escribía. Se casaron en 1916.
El Dr. Juan Sabater dijo que el poeta español murió de un agudo ataque de neumonía bronquial combinada con falla cardíaca al final.


 

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ


          La más alta voz lírica del habla española falleció ayer en Puerto Rico, según noticia escueta que trae el cable. Juan Ramón Jiménez, sucesor de Rubén Darío, hito que culmina una etapa frondosa de la poesía española e inicia e implanta otro, se constituye por derecho propio, por la sonoridad de su voz y por la ternura y la profundidad de su mensaje en el Maestro de la Poesía española. La muerte lo sorprende a dos años del fallecimiento de su esposa, Doña Zenobia Camprubí, ocurrida a pocos días de haberle sido otorgado el Premio Nobel. El autor de “Platero y Yo” deja rica y abundante obra colocada en el pináculo de las letras.





(La Esfera, 30-5-58).




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